Hoy no tengo palabra, hoy soy un mentiroso;
Nada que pueda decir o hacer cambiaría las cosas.
Tú esperas un arrebato de emoción; esperas esa demostración de ganas que de pauta de verdad.
No existe…
Nada existe.
Lo único que veo es un torbellino arrastrarse de un lado a otro de la casa;
Alguien mira mientras se imagina como matar para olvidar.
Es inútil querer explicar, aclarar o resanar;
Me importan un pito, la sinceridad y la mentira,
Las veo igualmente insensibles y sujetas a un mundo que existe y se rige dentro de cada persona.
Si me preguntan, tal y como me lo han preguntado, diría:
Sí.
No puedo luchar contra el motor hostigador que busca aclarar y entender para poder creer.
No puedo dejar cantar a mi corazón porque siente que hay muchas orejas encimadas.
Se me vuelan ya las ganas de querer ser, y me dejo transformar en gárgola de edificio gótico, sólo para ser criticada desde abajo; sólo para ser alcanzada por quien camine por la cornisa junto a las aves.
Crees en la vida? – preguntó la estrella -
Muérete!,
Crees en el amor? – Preguntó el corazón-
Ódiate!
Y así vienen y van… perdidos en una caja de cartón sin fondo,
Mojada y encintada con canela.
(Léase “frágil”)
Confío en que la gravedad del tiempo le pondrá piso a mis emociones revueltas. Ahora sólo salen disparadas por mi cabeza, por mi boca, por mis pezones, por mis ojos, por mi ombligo, por mis altares... qué terror es tomar conciencia de la muerte, esta aflicción me ha tomado toda. Mis monstruos andan calientes, quieren meterme la lengua, los dedos, la mirada. Pero a la única que prometí dejar que me sobe sin oponer mucha resistencia, es a la tristeza, a pesar de sus marcas y con la condición de que se marche pronto. "-Te guste o no –me advirtió- habitaré en tu cuerpo… en tu casa" y sin decirme más, me quitó la almohada. A veces no puedo replicarle ni la mirada, porque su sola presencia es tan aplastante que termino como bicho aguado en el piso (grotesco espectáculo después de muerto); pero en otros momentos logro poner mi frente en alto, abro los brazos y las piernas. Dejo que me abrace para después intentar asfixiarla con todas mis extremidades, con toda mi furia, con todo mi aliento, con todo mi tufo de mujer. Ahora anda desnuda por mi casa, a veces de puntitas, otras sin tapujos. Se mete en mis sábanas y me arrulla. Se aprovecha de la vibración de la voz que me mueve para soltarme ráfagas en el corazón y cuando me hunde el pecho permanece ahí, mirándome. Me extiende una mano y aunque me quema le doy la mía. Y así….pasan los días, amanezco triste, amanezco en blanco, amanezco mojada, loca, no tengo respuestas, sólo retazos, pistas. Colgué mi falda de gitana (por un tiempo). Tengo miedo, pero quiero saltar al vacío...seguir soñando, seguir volando. Me contengo, lloro. Sonrío. Me masturbo. Duermo. Grito. Camino. Amo. Camino. Sigo. Permanezco.
ReplyDeleteY ahí va y viene, colgado de un árbol meciéndose al viento, con un agujero fresco que sangra...